Prevenir
Si definimos prevenir esto nos lleva a considerar que se debe estar en posesión de un saber acerca de lo que se quiere prevenir para que no ocurra o suceda, y es lo que provoca que exista todo prevenir.
Por lo que sí o sí, para prevenir, antes, es preciso saber.
No se puede prevenir desconociendo toda causa y eje del prevenir, prevenir sin conocer es hacer cosas que nos introduce en el terreno de las hipótesis, como ocurre con ciertas gestiones y la obligación de actuar, gestionar, hacer, de operar desde algo sólido que significa todo saber, y expulsar lo azaroso que instala el hacer desde el no saber.
Ahora, la cosa se complica cuando lo que se debe conocer no se encuentra sujeto a lo causal como de hecho es sospechada la condición humana, el debate ideográfico o nomotético refleja tal cuestión, por lo tanto, cuando una realidad social exige la prevención es porque el intervenir se revela insuficiente, pero para prevenir se debe conocer que exige la presencia de lo académico envuelto en sus acuerdos o desacuerdos respecto al método y fundamento epistemológico para determinar acerca de la legalidad, regularidad que pueda postular algo causal o no, en esa condición humana.
Ahora, centrémonos en un caso concreto, por ejemplo, la intervención ante el delito en Villa Gesell, puesto que se interviene cuando el delincuente opera, por lo tanto, toda intervención significa que se va detrás del delito consumado, cuya significado es que toda intervención, perpetua todo operar delictivo, porque no lo reduce.
Y si por ventura tal delito crece, la intervención también deberá crecer y en el caso que el delito supere a ese intervenir, entonces, se hará preciso cambiar la mentalidad, e incurrir en su prevención.
Esto nos lleva a interrogarnos por aquello que motiva a todo delinquir, teniendo siempre presente que sólo las cosas físicas son causales, mientras que lo humano no está probado aun, por lo tanto, sólo es posible operar con hipótesis que me ayuden a averiguar, acerca eso motivacional, aunque la misma debe transformarse en saber, porque sólo el saber deja de lado lo hipotético, saber que me permite operar y eje de todo prevenir.
Entonces, quién delinque, como género, edad, lugar de residencia, sistema judicial que termine por amparar a menores delincuentes, contexto vecinal como modelo a delinquir, situación económica que alienta a lo precario, policías cómplices en su plana mayor y menor, mercado de armas y venta de tóxicos que potencia tal hacer, si todos estos elementos constituyen el cóctel del delinquir, exigiría intervenir en esas realidades, pero, ¿cómo interactúan ellas entre sí, cuales de estas variables actúan como dependientes e independientes, y la realidad viviente que transmuta como un virus, que formas nuevas adoptarán y como se las volverá de detectar?, bueno, todas estas descripciones no alcanzan sino se construye cabalmente un saber que pueda dar respuesta al delinquir, y desde allí, tomar medidas del prevenir, que no es más que un intervenir.
Porque, prevenir es intervenir en las variables que interactúan y que hace que un niño, joven, adulto, mujer u hombre, muñido de un arma, salga a la caza de su presa para robar, golpear y asesinar a otro niño, joven y adulto como él.
Poner un patrullero en cada esquina céntrica, con policías armados y miradas amenazantes, con su móviles recorriendo permanentemente cada barrio como a la propia ciudad, de día y de noche, es creer que el delinquir emerge porque no hay nadie quien lo vigile, pensado que la ocasión hace al ladrón, pero el delincuente no emerge por ausencia policial en todo caso no operará por presencia policial, siempre y cuando sea punible al sistema judicial.
Si desde el simple intervenir nos encontramos con que perpetúa el delinquir, ¿que queda entonces para el prevenir?, lo expresado nos muestra el sentido cabal en donde nos encontramos: una aporía, y sólo resuelta por cambio de paradigma, porque con el que estamos, no hay solución.
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